Meher Baba El Compasivo

Meher Baba
*
El Compasivo
Rick M. Chapman
CONTENIDOS
Prefacio: Una invitación
Parte Uno:
Una Breve Introducción a la Vida y Obra del Avatar Meher Baba Postfacio: ¿Qué sigue?
Parte Dos:
Mensajes y Discursos elegidos del Avatar Meher Baba
El Mensaje Universal
El Avatar
La Nueva Humanidad
El Principio y el Fin de la Creación
La Vida del Espíritu
El Amor
Los Dolores de Parto del Nuevo Orden Mundial
Doce Formas de Realizarme
Yo Soy la Canción
El Buscador de Perlas
El Más Alto de los Altos
El Llamado de Meher Baba
Las Siete Realidades
La Plegaria Universal
Cómo Amar a Dios
Para Mayor Información
Prefacio: Una Invitación
Originalmente escribí el cuadro biográfico que constituye la primera parte de este libro en los primeros años de la década de 1970, como un artículo destinado a ser publicado en la revista Life. Yo había regresado recientemente de la India, y de conocer a Meher Baba en persona allí, y sus mensajes sobre las diferencias entre la experiencia con las drogas psicodélicas y el misticismo real provocaron interés en virtualmente cada rincón en ese momento –en los campus de las facultades, en la radio y en la televisión, y en la prensa escrita. La vida, sin embargo, tiene una mente propia, y Life cerró sus puertas dos semanas después de que el artículo fuera remitido.1
Eventualmente el pretendido artículo se convirtó en un panfleto de presentación -“Meher Baba – El Padre Compasivo”- el que fuera distribuido por años a través de Meher Baba Information, enviado gratis a todos aquellos que, desde todas partes del mundo, preguntaban sobre el más reciente advenimiento del Dios-Hombre. Entonces muchos años después, en 1987, el texto fue revisado y re-publicado como un nuevo folleto de presentación y, con la adición de varios mensajes clave, discursos y fotografías para suplementar el cuadro biográfico, como un libro. Y había un nuevo título: Meher Baba – El Compasivo me golpeó como un modo más verdadero y más apropiado de transmitir el significado más profundo que había detrás del nombre dado al Avatar de esta Era, prestando atención al epíteto de Buda, “El Iluminado”, y perdiendo la más simple traducción del universal “Baba” que hay en la India vernácula.
Por una serie de razones, solamente unas pocas copias del nuevo libro y del folleto llegaron a la India. Esta actual reimpresión en la India, con unas pocas revisiones del texto primigenio, se diseñó para corregir esa omisión y para ofrecer alguna información nueva sobre este Avatar presente tanto en la forma de libro como de folleto. Debido a su extrema brevedad, veo a este libro más que nada como una “invitación” a conocer a Meher Baba –un pequeño cuadro de su vida, su obra y sus mensajes. Una invitación, por su misma naturaleza, es una señal de algo que viene, una muestra de admisión de algún evento o actividad. Del mismo modo, este libro sirve para invitarte a “conocer” a Meher Baba y para tener un anticipo de lo que hay adelante: la oportunidad de enterarse de la vida y la obra del Cristo de esta época, y de descubrir su eterna presencia viviente dentro del corazón anhelante.
La Nueva Humanidad
Plan divino
Como en todos los grandes períodos críticos de la historia humana, la humanidad ahora está pasando a través de los angustiosos dolores de parto del renacimiento espiritual. Las grandes fuerzas de la destrucción están de pie y parecen ser las dominantes en este momento, pero las fuerzas creativas y constructivas que redimirán a la humanidad también están siendo liberadas a través de varios canales. Aunque el trabajo de estas fuerzas de la luz son mayormente silenciosas, éstas están obligadas a traer aquellas transformaciones que harán que el posterior avance de la humanidad sea seguro y estable. Todo esto es parte del Plan Divino, el cual es dar al mundo hambriento y cansado una nueva entrega de la eterna y única Verdad.
Guerra, un síntoma de causas más graves
En el presente, el problema urgente que enfrenta la humanidad es idear maneras y medios de eliminar la competencia, el conflicto y la rivalidad en todas las formas sutiles y materiales que asumen en las variadas esferas de la vida. Las guerras militares son, por supuesto, las fuentes más obvias de caos y destrucción. Sin embargo, las guerras en sí mismas no constituyen el problema central de la humanidad, sino que son más bien los síntomas externos de algo más grave que hay en su raíz. Las guerras y el sufrimiento que traen no pueden ser evitados por la mera propaganda contra la guerra; si deben desaparecer de la historia humana, será necesario abordar su causa fundamental. Aun cuando no se libran guerras militares, los individuos o grupos de individuos están constantemente empeñados en guerras económicas o de otra forma sutil. Las conflagraciones militares, con toda la crueldad que involucran, estallan sólo cuando estas causas subyacentes se agravan.
Egotismo y egoísmo
La causa del caos que se precipita por las guerras, es que la mayor parte de las personas están en las garras de los factores del egotismo y el egoísmo, y expresan su egotismo e interés propio individualmente, como así también colectivamente. Esta es la vida de los valores ilusorios en la cual el hombre está atrapado. Para enfrentar la verdad hay que darse cuenta de que la vida es una, en y a través de sus múltiples manifestaciones. Para tener esta comprensión se debe olvidar el yo limitante en la realización de la unidad de la vida.
Las guerras son innecesarias y absurdas
Con los albores de la verdadera comprensión, el problema de las guerras desaparecería inmediatamente. Las guerras tienen que ser vistas tan claramente como innecesarias y absurdas, que el problema inmediato no sería en tal caso cómo detener las guerras, sino cómo librarlas espiritualmente contra la actitud de la mente responsable de un estado de cosas tan cruel y doloroso. A la luz de la verdad de la unidad de toda la vida, la acción cooperativa y armónica se torna natural e inevitable. Por consiguiente, la labor fundamental ante aquellos que están profundamente preocupados con la reconstrucción de la humanidad, es hacer todo lo posible para disipar la ignorancia espiritual que envuelve a la humanidad.
El Avatar
Consciente o inconscientemente, cada criatura viviente busca una sola cosa. En las formas más bajas de la vida y en los seres humanos menos avanzados, la búsqueda es inconsciente; en los seres humanos avanzados, es consciente. El objeto de la búsqueda es denominado por muchos nombres –felicidad, paz, libertad, verdad, amor, perfección, realización del Yo, realización de Dios, unión con Dios. Esencialmente, es una búsqueda de todos estos, pero de un modo especial. Todos tienen momentos de felicidad, destellos de verdad, efímeras experiencias de unión con Dios; lo que quieren es que sean permanentes. Ellos quieren establecer una realidad permanente en el medio del cambio constante.
Este es un deseo natural, basado fundamentalmente en un recuerdo – nebuloso o claro, de acuerdo a si la evolución del alma individual es baja o alta– de su unidad esencial con Dios. Pues cada cosa viviente manifestación parcial de Dios, condicionada solamente por su carencia de conocimiento de su propia naturaleza verdadera. La totalidad de la evolución, de hecho, es una evolución de la divinidad inconsciente a la divinidad consciente, en la cual Dios Mismo, esencialmente eterno e inmutable, asume una variedad infinita de formas, disfruta una variedad infinita de experiencias, y trasciende una variedad infinita de limitaciones autoimpuestas. La evolución desde el punto de vista del Creador es un deporte divino, el Incondicionado prueba la infinitud de Su conocimiento, poder y dicha absolutos en medio de toda condición. Pero la evolución desde el punto de vista de la criatura, con su conocimiento limitado, su poder limitado y su limitada capacidad de disfrutar la dicha, es una epopeya de alternancias de descanso y lucha, alegría y dolor, amor y odio –hasta que en la persona perfecta, Dios equilibra los pares de opuestos y se trasciende la dualidad.
Mensaje Universal de Meher Baba
Yo no he venido a enseñar, sino a despertar. Comprendan por lo tanto que no establezco preceptos.
A través de la eternidad Yo he establecido principios y preceptos, pero la humanidad los ha ignorado. La incapacidad del hombre para vivir las palabras de Dios hace una burla de la enseñanza del Avatar. En lugar de practicar la compasión que Él enseñó, el hombre ha librado cruzadas en Su nombre. En lugar de vivir la humildad, la pureza y la verdad de Sus palabras, el hombre ha dado paso al odio, a la codicia y a la violencia.
Porque el hombre ha sido sordo a los principios y a los preceptos establecidos por Dios en el pasado, en esta Forma Avatárica presente Yo observo Silencio. Ustedes han pedido y se les han dado bastantes palabras –ahora es tiempo de vivirlas. Para acercarse más y más a Dios tienen que alejarse más y más del “yo”, “mío” y “mí”. Ustedes no tienen que renunciar a nada sino a su propio yo. Esto es así de simple, aunque lo vean como casi imposible. Para ustedes es posible renunciar a su yo limitado por mi Gracia. Yo he venido a liberar esa Gracia.
Repito, no establezco preceptos. Cuando Yo libere la marea de Verdad que he venido a dar, la vida diaria de los hombres será el precepto viviente. Las palabras que no hablado vendrán a la vida en ellos.
Yo me velo a los hombres por su propia cortina de ignorancia, y manifiesto mi Gloria a algunos pocos. Mi Forma Avatárica presente es la última Encarnación de este ciclo de tiempo, por lo que mi Manifestación será la más grande. Cuando Yo rompa mi Silencio, el impacto de mi amor será universal y toda la vida en la Creación lo sabrá, lo sentirá y lo recibirá. Ayudará a cada individuo a liberarse de sus propia esclavitud a su propio modo.Yo soy el Divino Amado que los ama más de lo que jamás podrán amarse a ustedes mismos. La ruptura de mi Silencio los ayudará a ayudarse a conocer su Yo real.
Todo este mundo de confusión y caos era inevitable y nadie tiene la culpa. Lo que tenía que ocurrir ha ocurrido; y lo que tenga que ocurrir ocurrirá. No había y no hay salida excepto mi venida en medio de ustedes. Yo tenía que venir, y he venido. Yo soy el Antiguo.

Meher Baba

*

El Compasivo

Rick M. Chapman

CONTENIDOS

Prefacio: Una invitación

Parte Uno:

Una Breve Introducción a la Vida y Obra del Avatar Meher Baba Postfacio: ¿Qué sigue?

Parte Dos:

Mensajes y Discursos elegidos del Avatar Meher Baba

El Mensaje Universal

El Avatar

La Nueva Humanidad

El Principio y el Fin de la Creación

La Vida del Espíritu

El Amor

Los Dolores de Parto del Nuevo Orden Mundial

Doce Formas de Realizarme

Yo Soy la Canción

El Buscador de Perlas

El Más Alto de los Altos

El Llamado de Meher Baba

Las Siete Realidades

La Plegaria Universal

Cómo Amar a Dios

Para Mayor Información

Prefacio: Una Invitación

Originalmente escribí el cuadro biográfico que constituye la primera parte de este libro en los primeros años de la década de 1970, como un artículo destinado a ser publicado en la revista Life. Yo había regresado recientemente de la India, y de conocer a Meher Baba en persona allí, y sus mensajes sobre las diferencias entre la experiencia con las drogas psicodélicas y el misticismo real provocaron interés en virtualmente cada rincón en ese momento –en los campus de las facultades, en la radio y en la televisión, y en la prensa escrita. La vida, sin embargo, tiene una mente propia, y Life cerró sus puertas dos semanas después de que el artículo fuera remitido.1

Eventualmente el pretendido artículo se convirtó en un panfleto de presentación -“Meher Baba – El Padre Compasivo”- el que fuera distribuido por años a través de Meher Baba Information, enviado gratis a todos aquellos que, desde todas partes del mundo, preguntaban sobre el más reciente advenimiento del Dios-Hombre. Entonces muchos años después, en 1987, el texto fue revisado y re-publicado como un nuevo folleto de presentación y, con la adición de varios mensajes clave, discursos y fotografías para suplementar el cuadro biográfico, como un libro. Y había un nuevo título: Meher Baba – El Compasivo me golpeó como un modo más verdadero y más apropiado de transmitir el significado más profundo que había detrás del nombre dado al Avatar de esta Era, prestando atención al epíteto de Buda, “El Iluminado”, y perdiendo la más simple traducción del universal “Baba” que hay en la India vernácula.

Por una serie de razones, solamente unas pocas copias del nuevo libro y del folleto llegaron a la India. Esta actual reimpresión en la India, con unas pocas revisiones del texto primigenio, se diseñó para corregir esa omisión y para ofrecer alguna información nueva sobre este Avatar presente tanto en la forma de libro como de folleto. Debido a su extrema brevedad, veo a este libro más que nada como una “invitación” a conocer a Meher Baba –un pequeño cuadro de su vida, su obra y sus mensajes. Una invitación, por su misma naturaleza, es una señal de algo que viene, una muestra de admisión de algún evento o actividad. Del mismo modo, este libro sirve para invitarte a “conocer” a Meher Baba y para tener un anticipo de lo que hay adelante: la oportunidad de enterarse de la vida y la obra del Cristo de esta época, y de descubrir su eterna presencia viviente dentro del corazón anhelante.

La Nueva Humanidad

Plan divino

Como en todos los grandes períodos críticos de la historia humana, la humanidad ahora está pasando a través de los angustiosos dolores de parto del renacimiento espiritual. Las grandes fuerzas de la destrucción están de pie y parecen ser las dominantes en este momento, pero las fuerzas creativas y constructivas que redimirán a la humanidad también están siendo liberadas a través de varios canales. Aunque el trabajo de estas fuerzas de la luz son mayormente silenciosas, éstas están obligadas a traer aquellas transformaciones que harán que el posterior avance de la humanidad sea seguro y estable. Todo esto es parte del Plan Divino, el cual es dar al mundo hambriento y cansado una nueva entrega de la eterna y única Verdad.

Guerra, un síntoma de causas más graves

En el presente, el problema urgente que enfrenta la humanidad es idear maneras y medios de eliminar la competencia, el conflicto y la rivalidad en todas las formas sutiles y materiales que asumen en las variadas esferas de la vida. Las guerras militares son, por supuesto, las fuentes más obvias de caos y destrucción. Sin embargo, las guerras en sí mismas no constituyen el problema central de la humanidad, sino que son más bien los síntomas externos de algo más grave que hay en su raíz. Las guerras y el sufrimiento que traen no pueden ser evitados por la mera propaganda contra la guerra; si deben desaparecer de la historia humana, será necesario abordar su causa fundamental. Aun cuando no se libran guerras militares, los individuos o grupos de individuos están constantemente empeñados en guerras económicas o de otra forma sutil. Las conflagraciones militares, con toda la crueldad que involucran, estallan sólo cuando estas causas subyacentes se agravan.

Egotismo y egoísmo

La causa del caos que se precipita por las guerras, es que la mayor parte de las personas están en las garras de los factores del egotismo y el egoísmo, y expresan su egotismo e interés propio individualmente, como así también colectivamente. Esta es la vida de los valores ilusorios en la cual el hombre está atrapado. Para enfrentar la verdad hay que darse cuenta de que la vida es una, en y a través de sus múltiples manifestaciones. Para tener esta comprensión se debe olvidar el yo limitante en la realización de la unidad de la vida.

Las guerras son innecesarias y absurdas

Con los albores de la verdadera comprensión, el problema de las guerras desaparecería inmediatamente. Las guerras tienen que ser vistas tan claramente como innecesarias y absurdas, que el problema inmediato no sería en tal caso cómo detener las guerras, sino cómo librarlas espiritualmente contra la actitud de la mente responsable de un estado de cosas tan cruel y doloroso. A la luz de la verdad de la unidad de toda la vida, la acción cooperativa y armónica se torna natural e inevitable. Por consiguiente, la labor fundamental ante aquellos que están profundamente preocupados con la reconstrucción de la humanidad, es hacer todo lo posible para disipar la ignorancia espiritual que envuelve a la humanidad.

El Avatar

Consciente o inconscientemente, cada criatura viviente busca una sola cosa. En las formas más bajas de la vida y en los seres humanos menos avanzados, la búsqueda es inconsciente; en los seres humanos avanzados, es consciente. El objeto de la búsqueda es denominado por muchos nombres –felicidad, paz, libertad, verdad, amor, perfección, realización del Yo, realización de Dios, unión con Dios. Esencialmente, es una búsqueda de todos estos, pero de un modo especial. Todos tienen momentos de felicidad, destellos de verdad, efímeras experiencias de unión con Dios; lo que quieren es que sean permanentes. Ellos quieren establecer una realidad permanente en el medio del cambio constante.

Este es un deseo natural, basado fundamentalmente en un recuerdo – nebuloso o claro, de acuerdo a si la evolución del alma individual es baja o alta– de su unidad esencial con Dios. Pues cada cosa viviente manifestación parcial de Dios, condicionada solamente por su carencia de conocimiento de su propia naturaleza verdadera. La totalidad de la evolución, de hecho, es una evolución de la divinidad inconsciente a la divinidad consciente, en la cual Dios Mismo, esencialmente eterno e inmutable, asume una variedad infinita de formas, disfruta una variedad infinita de experiencias, y trasciende una variedad infinita de limitaciones autoimpuestas. La evolución desde el punto de vista del Creador es un deporte divino, el Incondicionado prueba la infinitud de Su conocimiento, poder y dicha absolutos en medio de toda condición. Pero la evolución desde el punto de vista de la criatura, con su conocimiento limitado, su poder limitado y su limitada capacidad de disfrutar la dicha, es una epopeya de alternancias de descanso y lucha, alegría y dolor, amor y odio –hasta que en la persona perfecta, Dios equilibra los pares de opuestos y se trasciende la dualidad.

Mensaje Universal de Meher Baba

Yo no he venido a enseñar, sino a despertar. Comprendan por lo tanto que no establezco preceptos.

A través de la eternidad Yo he establecido principios y preceptos, pero la humanidad los ha ignorado. La incapacidad del hombre para vivir las palabras de Dios hace una burla de la enseñanza del Avatar. En lugar de practicar la compasión que Él enseñó, el hombre ha librado cruzadas en Su nombre. En lugar de vivir la humildad, la pureza y la verdad de Sus palabras, el hombre ha dado paso al odio, a la codicia y a la violencia.

Porque el hombre ha sido sordo a los principios y a los preceptos establecidos por Dios en el pasado, en esta Forma Avatárica presente Yo observo Silencio. Ustedes han pedido y se les han dado bastantes palabras –ahora es tiempo de vivirlas. Para acercarse más y más a Dios tienen que alejarse más y más del “yo”, “mío” y “mí”. Ustedes no tienen que renunciar a nada sino a su propio yo. Esto es así de simple, aunque lo vean como casi imposible. Para ustedes es posible renunciar a su yo limitado por mi Gracia. Yo he venido a liberar esa Gracia.

Repito, no establezco preceptos. Cuando Yo libere la marea de Verdad que he venido a dar, la vida diaria de los hombres será el precepto viviente. Las palabras que no hablado vendrán a la vida en ellos.

Yo me velo a los hombres por su propia cortina de ignorancia, y manifiesto mi Gloria a algunos pocos. Mi Forma Avatárica presente es la última Encarnación de este ciclo de tiempo, por lo que mi Manifestación será la más grande. Cuando Yo rompa mi Silencio, el impacto de mi amor será universal y toda la vida en la Creación lo sabrá, lo sentirá y lo recibirá. Ayudará a cada individuo a liberarse de sus propia esclavitud a su propio modo.Yo soy el Divino Amado que los ama más de lo que jamás podrán amarse a ustedes mismos. La ruptura de mi Silencio los ayudará a ayudarse a conocer su Yo real.

Todo este mundo de confusión y caos era inevitable y nadie tiene la culpa. Lo que tenía que ocurrir ha ocurrido; y lo que tenga que ocurrir ocurrirá. No había y no hay salida excepto mi venida en medio de ustedes. Yo tenía que venir, y he venido. Yo soy el Antiguo.

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